miércoles, 16 de diciembre de 2015

LA CASONA DE LA ABUELA


LA CASONA DE LA ABUELA
Llegan las Navidades y Esmeralda siente mucha morriña. Recuerda las Navidades cuando ella era pequeña con su abuelita y la gran familia que habia entonces. Luego, pasando el tiempo, la mayoria se fueron marchando a ese otro mundo... esa otra casa... la verdadera... la que nos espera a todos después de nuestro paso por la tierra.
Esmeralda está de vacaciones, y ha decidido marcharse al pueblo a la vieja casona de sus abuelos... aquella donde ella vivió los mejores años de su vida... su infancia, sobre todo en la compañia de su abuelita.
Ha hecho las maletas, ha cerrado su pequeño apartamento en la ciudad, y toma el coche rumbo al pueblo de su niñez... a esa casona donde pasó momentos maravillosos con su abuela.
Las tres horas de trayecto se la hicieron eternas, pero al final ha llegado a ese lugar mágico casi perdido en el bosque; una casona rodeada de hayas, robles y un monton de árboles, que ahora están todos sin hojas.
La entrada de la casa es un gran patio que ahora mismo está lleno de hojas... Esmeralda lo mira feliz. El suelo es un gran manto de hojas de colores ocres, amarillos y marrones.  A Esmeralda se la agolpan los recuerdos que pasó corriendo por ese patio y por el bosque maravilloso que rodea la casa...
No hay ni veinte metros hasta el rio... que entona su canción sin parar...
Esmeralda se sienta en una gran piedra que siempre sirvió de asiento para contemplar el agua clara que no deja de correr, en un largo camino hacia el inmenso mar.
Esmeralda imagina ese trayecto hacia el mar como algo maravilloso... lugares de ensueño... montes... prados... pequeños pueblos etc... El rio tiene suerte de poder contemplar tanta belleza en su camino...
Son las tres de la tarde y Esmeralda aún no ha entrado en la casa...
Decide entrar al fin. Saca sus llaves del bolso, toma la maleta y se dirige hacia la puerta..
Es una gran puerta antigua, y las llaves son enormes. Ella nunca quiso cambiar la puerta ni la cerradura, porque sabe que esa puerta centenaria tiene mucho misterio y muchos secretos guardados dentro de si, y Esmeralda adora todo aquello que sea antiguo y rústico.
Abre la puerta y en la entrada un gran banco de madera antiguo y una gran mesa de madera de roble...
¡Que recuerdos la vienen a la memoria!... Alli, sentada, a las horas de comer con la gran puerta abierta, en verano, desayunando, comiendo, cenando a la luz de las estrellas, al calor del sol, con su amada abuelita... 
Esmeralda cierra la puerta a sus espaldas, y se introduce dentro de la casa.
Es una casona del siglo XVIII, y con muy poca restauración... Solamente los tejados, las ventanas, los balcones están restaurados.. Lo demás, muebles... cuadros... etc, todo se conserva casi igual que hace decenas de años...
Hace muchisimo frio, con lo cual, Esmeralda se dirige al desván para poder encender la electricidad..  
Inmediatamente enciende la calefacción de toda la casa. Necesita calentarla entera porque tiene muchisimas cosas que hacer en la casa...
¡Tiene tantas cosas que rememorar!
Sabe que pasará sola las Navidades, pero no la importa. La gusta la soledad. Además se ha traido comida para pasar tres semanas intensas en la casa... Antes de partir para el pueblo, fué al hipermercado y compró fruta, verduras, leche, carne y pescado... También se compró varias tabletas de turrón de chocolate... El chocolate es su perdición y no está dispuesta a pasar sin ello ni un dia. No la importa si engorda o no. Ella es feliz con su cuerpo... No es una modelo pero tampoco está demasiado gorda... Su cara no es bella pero tampoco es fea... Ella se siente del montón, y sabe que si algún dia encuentra a alguien que la ame, la amará como ella es... No la preocupa su fisico para nada...
Esmeralda sube a su antigua habitación y saca la ropa de las maletas y lo coloca todo en al gran armario del siglo XIX que tanto la gusta... Tiene un espejo enorme... Esmeralda se mira atentamente y ve como su triste rostro se ilumina por estar en ese lugar tan mágico para ella. La encantaria vivir aqui, pero el trabajo se lo impide... Pero ahora piensa que después de tanto tiempo sin ir a la gran casa de su abuela, es hora de regresar cada vez que tenga vacaciones... 
Si... está dispuesta a volver en Semana Santa... en verano... todo el verano... Será maravilloso estar todo el verano aqui, y poder cuidar del jardin y de disfrutar de horas y horas contemplando el rio...
Está decidida... A partir de ahora, no volverá a dejar sola la casa nunca más... Además ella siente que su abuela está aqui... en este lugar... y ella se siente segura sabiendo que no está sola... 
Esmeralda siente hambre, asique decide ponerse cómoda y se cambia de ropa. Se pone un pantalón pitillo y un jersey de lana gruesa, y decide bajar a la cocina a hacerse algo de comer...
Más tarde inspeccionará la casa...

3 comentarios:

  1. Una dulce vuelta al pasado, a veces es necesario para ver lo bueno que hay por delante.

    Un abrazo desde MG

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  2. Aqui tienes el relato completo
    http://unrincondesdeelalma.blogspot.com.es/

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